La trilogía exacta de una religión perfecta

Desde las fauces estereotípicas de los melandros mentales de orígenes sobrenaturales y procedencia supradivina, un graznido de elocuente barruntera de desatinos cosmopolitas se expande sobre la carne, teñiendo de rojo remanente su constante asedio a la beneplácita creencia del más allá. Velos ornamentales dibujados por eruditos conceptos, juguetean entre símbolos de estirpes olvidadas en el tiempo y que junto a mandamientos desnaturalizados y apartados de la mano creadora, se implantaron convergiendo en orondas formas que descansan plácidamente en sus lechos de luchas pasadas; buscando una llave que ofrezca al mundo los secretos que moran en el subconsciente ignorado. Entre el antes y el después, el antagonismo eclesiástico continúa llevando el reflejo del desastre universal como parangón del cenit de la existencia; en rememoración a la impotencia del dogmatismo que se ancla a su fondo esteril pintado de resurrectorios deseos que no quitan la incertidumbre.
La trilogía exacta de una religionaria visión ultra e intra-fundamentada consciencia se determinaría en los mismos bordes de la finitud humana y su infinita proyección de vacío profundo con ausente materialidad; concatenando las condicionantes necesarias para elucubrar un sistema suposicional que resurja de sí mismo, llegando a la escenificación de un contenido en constante movimiento desde la quietud de la inexistencia.
Dicha concepción perfecta se moldearía a partir de una base más materialista y humana, existente, la cual se halla impregnada de la capa de duricia que impide apreciar su estructura más elemental: uno mismo.
Esa es la fuente de aportación por donde brota toda emanación de esencia quasi-real.

Planeta Virtual

Ahh, continuaré un poco más, esto es la leche, todo mio, absolutamente mio. Vuelo, iré a todo carajo, haré una rasante....plashhh, me he llevado a la vieja por delante...buen dia, le daré más brillo al azul, ¡cuanta gente!. Los exterminaré a todos ¿polis? de momento no existen, puede que algún dia...Disfruto jodiendo al maximo a estos cabrones.Vaya mierda, la realidad es una puta mierda, ¡quien se cuida de la realidad?.Trabas físicas que mi mente se niega a seguir permanentemente....

Soy el super-héroe inmortal capaz de cruzar el universo virtual en un instante y de sentir el sabor de apretar el botón del exterminio total. Nadie morirá, pero yo me siento el mayor destructor con poderes infinitos. Nadie me condenará por esto y lo reconstruiré cuantas veces sea necesario. El infierno no me producirá el mínimo daño y el mal quedará doblegado a mi voluntad.
Ahí fuera me darán los cuatrocientos millones de normas a cumplir, una mierda, que se vaya todo a la puta mierda junto a la carne, los huesos y el alma. Solo queda la asfixia y un continuo desequilibrio paranóico, ojos salidos de sus órbitas, venas infladas por todo el cuerpo y la babosidad repugnante del pensamiento putrefacto. La compostura del engaño, eso es, la esclavitud del sistema que me requiere disciplina a cambio de la amenaza de justicia carcelaria....Pondré el programa para salir de la órbita terrestre, voy a contactar con alguna civilización honesta ¿existirá? El programa lo dice y asegura. Será otra mierda de civilización a semejanza de la nuestra. Es seguro que algún ejemplar de fuera esté navegando como yo, buscando algo parecido...¿Un encuentro virtual entre dos mundos reales?...No sabe lo que les espera, llevo mi mega-destructor de galaxias, ¡que no me jodan!...A lo mejor esos cabrones van de más hijos de puta que yo. No estaría mal un desastre aniquilador entre programas...Ehhh, ahí veo una estructura con síntomas de idiota mental extra-galáctico, posiblemente un capullo de ideas altruistas, un avanzado con ganas de modificar mis pensamientos...Voy a por él, sea quien sea...a toda velocidad. Cojones esto parece un pixel errante con forma de tío, me acercaré a tope. ¡Qué, intentas deslumbrarme! te voy a dejar seco si uso mi descolocador de energía líquida, acojonante. No entiendo su código de comunicación, tal vez sea un maldito chino encabronado con sus líderes...o un judío con brotes místicos que ha captado mi señal decodificada, ahora verás. Ehh, ¿que haces en mi hiper-espacio virtual?¿alguna identificación o contraseña?.Oh,oh, el tipo me manda un mensaje a traves de mi red sensorial, estoy alucinando, este no es un alien, parece alguien que viene a mi encuentro. No es posible, yo voy hacia allá y el viene hacia aquí de allá....-La cena está lista, deja el ordenador, que luego pareces ido-. Ya voy, un minuto, acabo enseguida. Joder, ahora no quiero dejar esto, es una buena oportunidad, la cena, ¿qué cena? vaya mierda...Un momento, ¿dices que eres de un planeta virtual? claro, estás en el programa ¿interactuas?..¿Me estás diciendo que los virtuales somos nosotros?. El tipo es duro pero me está dando un subidón tremendo...Bueno después seguiré a ver que pasa con el colega, está potente el cabrón...Vuelvo a la puta realidad, en casa, al calor del desconocimiento y la limitación de la duda...Ya voy, apago esto enseguida....joder.

Objetividad transitoria

La objetividad...la parada gris del camino peatonal en el que se cobra un peaje por transitar....Buen viaje
Toda objetividad transitoria lleva la marca de un mordisco mental que ha intentado quedarse con lo absoluto del resto no mordisqueado. A ese restante al que no se le ha hincado el diente se le desprecia por falta de sabor y se le suele enmarcar con un dicho de lo más objetivamente elocuente: subjetividad.
Como la objetividad absoluta está compuesta de una infinidad de objetividades transitorias, tendríamos que hacer una representación puntera para definir expresamente su existencia.
Objetividad transitoria seguida de unos mil puntos suspensivos tras lo cual irá otra objetividad transitoria y otros mil puntos suspensivos y...así hasta el infinito mental.¿Pero acaso no hay nada en esos paréntesis de miles de puntos suspensivos?

La manzana de Newton

Una persistente afirmación no consigue hacer valer su fuerza para mantener por más tiempo un error de percepción histórica.
La manzana que hizo despertar a Newton de su estupor onírico no fué el resultado de la atracción terrestre. Previo a eso, un pajarito picoteó la jugosa fruta justo en la parte que la unía al arbol.
Esa es la auténtica verdad de aquel cotidiano hecho que ha trascendido como uno de los grandes portentos deductivos de nuestro pensamiento.
¿Ley de la gravedad terrestre o del picotazo aereo?

Breve quimera quántica

y el tiempo no existió...y no contuvo nada...todo fué una ilusión sin sentido salida de dios sabe donde...para regresar al olvido de la inexistencia infinita...

¡¡Mentes!!

Las matemáticas inexactas

Han pasado ya unas décadas desde que 2012 se transformó en una especie de eje que gira en sentido contrario a las agujas de un reloj clásico.Las cosas van hacia atrás, retrocediendo y buscando el comienzo de todo.Las matemáticas suman en negativo sin que algo vivo tenga la intención de progresar.

La gente parece sentirse contenta con este hecho, pero en el ámbito de los conocimientos científicos la cuestión es examinada detenidamente.¿Hay alguna suma detectada en positivo?.No, es la respuesta habitual. Pero de todos modos los nacimientos y las defunciones corresponden al proceso natural de siempre. Es en sí la propia naturaleza la que reescribe de algún modo el futuro de los genes con la misma marca que utilizó como medio evolucionista que implantaba modernidad al pensamiento.Dicho pensamiento se encuentra ahora controlado por una idea universal inversa, que es lo que da como resultado unas matemáticas inexactas. Si dos mas dos daban cuatro, ahora no es así. Menos cuatro, da menos cuatro y eso concuerda con la realidad exterior.
Se espera, de seguir este proceso negativo, una llegada al primitivismo en apenas unos cientos de años. La mente parece seguir un patrón desconocido para el raciocinio que hasta este momento se determinaba como la única senda posible a seguir.
Ahora que el esfuerzo social lleva forzosamente en dirección a rios, mares y cielos límpios de contaminación y en general a una repoblación abundante de naturaleza salvaje, el hombre comienza a sentirse no-culpable y a comunicarse nuevamente con lo que le lleva a sus orígenes.A 2012 se le conocía previo a este desenfoque ilógico con el sobrenombre de año del fin de los tiempos, cosa que parece haberse previsto desde una perspectiva mucho más inteligente de lo que se suponía.
¿Es la propia especie quien decidió dar este paso que le salvaba de su autodestrucción, o es algo más?. En esta ocasión como en todas las posiblemente anteriores, las matemáticas inexactas conducen a un crono futurista en el que espera la fuerza vibrante de los elementos que dieron lugar a la conformación de la biodiversidad. ¿Que es el progreso o el retroceso? insisten en preguntarse los más destacados lumbreras del intelecto. Desde luego algo que conlleva una inexplicable conducta de aceptación al igual que los ciclos cósmicos.
Los niños juegan felices percibiendo un futuro refulgente a sus vidas. Los mayores vuelven a reencontrarse con recuerdos que penetran en las frondosas estelas de los bosques, mientras que los jóvenes se desprenden de las cadenas que les ataban a las máquinas y a la esclavitud del trabajo mecanizado.
Solo se tiene que esperar a que los espíritus que moldearon los pilares de la vida en el planeta se conjunten nuevamente para determinar qué proceso es el más conveniente al orden existencial.
Mientras tanto queda por delante o por detrás, según se mire, una esplendorosa época de la que se debe disfrutar.
Las matemáticas inexactas es la más probable certeza de la exactitud.

La conjetura electiva

-Desde antaño, la pobreza es la bandera del reino de los cielos y los ricos no son nombrados para el reparto de una parcelita en el lugar destinado a los que se convertirán tras la transmutación física en permanentes felices.
Esta conjetura se entiende para todo aquello que se supone dentro del devaneo mental de las quasi-afirmaciones. Osea, que es muy probable que un rico no pase a la posteridad como cupón preferencial para alcanzar su dicha eterna. -Y así llegamos a nuestros días-, decía el mago en una de sus habituales charlas a sus alumnos; aspirantes al conocimiento oculto y verdadero. Claro que siempre hay entre los estudiosos infantes algún avispado -que no obispado- que sus luces andan más encendidas que los paseos comerciales. Y uno de ellos se atrevió a manosear y poner a prueba el gran intelecto del sabio ocultista. -Estimado maestro y profundo mago-, soltó. -En la actualidad, la cualidad de pobre no es bien venida, y ser rico llama mucho más mi atención....¿porqué no ser rico y hacerme un hueco en el cielo?. El mago se echó mano a la larga barba y comenzó a tirar de ella mientras hacía un tirabuzón, tras lo cual le dijo: Se supone que Dios nació pobre para dar ejemplo del camino a seguir, ya que un rico no cabría por la puerta que lleva a los cielos. Así que para ser rico y conseguir un asiento allá arriba, te deberás convertir en suficientemente pequeño como para que no te vean entrar. Pero también te supondría el no poder mover ni una sola moneda de las que dispondrías en vida....El mago arqueó la ceja y cerró un ojo a la espera de respuesta. El aprendiz no tardó demasiado en decidirse: - Creo que prefiero disfrutar, de momento, de lo poco que tenga como pobre, hasta que me convierta en mago y consiga solucionar el problema del tamaño de esa puerta.
El venerable mago respiró complacido y continuó impartiendo la clase sobre la conjetura electiva.

Un científico muy loco...

La base caótica de la última dimensionalidad en una esencia sin temporalidad ni espacio conceptual, muestra un rastro perceptivo radial y espectropsíquico que confluye en su mismo reinicio....
-apunte eso señorita-.
A este chiflado se le entiende cada dia menos,-refunfuñó la ayudante-.
El científico, de unos setenta y tantos años, algo encorvado y con ropa de calle pulidamente pulcra, se desprendíó del ultradimensional casco quántico.
La barrera espectral del último de los últimos componentes esenciales de la existencia no parecía querer surgir de modo coherente. Los aceleradores de partículas habían quedado relegados y reducidos a elementales anécdotas mastodónticas y en su lugar se aplicaban conjeturas de índole supraconsciencial en busca de un origen aleatoriamente quasi-mental. El campo expansivo de tal característica universal era también por tanto quasi-infinito y con una coyuntura más concreta hacia el origen no-creacionista, sin "big-bang ni crunch".
-Comprendo mejor el sentido último de la existencia que me aportan objetivamente las flores de mi jardín...que desde la profunda y misteriosa inexistencia de los quantos que voy encontrando en mis paseos experienciales-.
Aquel megalómano personaje llevaba gran parte de su vida aferrándose al propósito de desentrañar la pregunta sin respuesta de...¿que es todo esto?. Así mismo, la sala en la que realizaba sus ensayos era la pura abstracción proyectiva del holografismo enlatado que controlaban un par de computadoras quánticas de bolsillo de última generación aún no conocidas, capaces -si se les consultaba- de predecir circunstanciaciones manifestables con meses de antelación. Pero estos mega-eficientes soportes asistenciales tenían marcados sus límites actuantes...La señorita ayudante era igualmente otra especulación psíquico-proyectiva con inteligencia artificial deductiva, que el mismo cerebro conceptuaba como algo real, con personalidad y consciencia; como otro ser humano más.
-Señorita, en todo el tiempo que lleva ud conmigo, jamás la he oido preguntar nada acerca de su origen y su destino...
-Profesor, le respondió la ayudante proyectiva...¿de qué me vale una pregunta si no contiene respuesta?.
-¿Quien le ha dicho que no hay respuesta en esa pregunta? le sugirió aquel penetrante chiflado.
-¿No le parece que la respuesta a lo que ud busca se encuentra en la misma pregunta? le sugerió la proyección.
¿En la misma pregunta está la respuesta de dónde y del cómo surgió el origen de todo?.Pues no veo esa respuesta por ninguna parte...
-Exacto profesor, le contestó ella. ¿No cree que la dualidad pregunta/respuesta es una misma cosa?.
En todo caso sería media pregunta y media respuesta, le respondió el científico.
Entonces...,le preguntó la ayudante proyectiva: ¿porqué no se planteó nada antes de existir?...
El profesor la miró sorprendido esperando observar alguna perturbación electro-magnética o extrapolación psiquico-quántica en el entorno de su figura, pero solo contempló una mirada burlonamente humana que le desafiaba desde la supuesta inferioridad subliminal.-¿Lo dice en serio?.
-Completamente,le lanzó ella, sin la más mínima duda.
-Ummhh...,tal vez era porque yo no existía, le soltó sorprendido el científico, ¿no le parece?.
La especulación proyectiva del ente psíquico de las dos mega-computadoras quánticas no debió de dar un paso tan atrevido frente a una mente dedicada y preparada para buscar respuestas pero no para encontrarlas. Eso le traería la confluenciación de consustanciaciones problemáticas sin resolver para una constante infinita que le llevaría de nuevo a la nada. Pero insistió...
-Profesor, ¿puede el ámbito de la existencia impedir que lo que no-existe se haga preguntas de un modo u otro?. Pues ahí es donde se manifiesta la respuesta que no existe...en la no-existencia.
Sin pensárselo dos veces, el científico que estaba sumamente loco, manipuló el programa computacional de los procesos proyectivos cambiando el espectro conceptual informativo, y al instante se desvaneció la imagen aparentista de la ayudante, dando paso a otra manifestación de ente expontaneo en una concatención holística.
Seguidamente, el estrafalario y loco científico se colocó su casco ultradimensional quántico para adentrarse una vez más en lo profundo que cabe suponer. Tras pasear aleatoriamente por quantos y más quantos durante un lapsus de tiempo infinitamente detenido en un instante, se dirigió a través de las ondas cerebrales a su recien creada ayudante, para dictarle: La base caótica de la última dimensionalidad en una esencia sin temporalidad ni espacio conceptual muestra un rastro perceptivo radial y espectropsíquico que confluye en su mismo reinicio....
-apunte eso señorita-.
Esta refunfuñó, pero no dijo nada más....de momento.

El tercer jugador

La cuadratura de aquella superficie soportaba la tensión cardíaca de uno de los jugadores. El tablero de consistente aglutinación materialista era testigo reticente e inoperante de los sortilegios mentales, entrecruzando una adivinativa carcasa de computación sistémica y deducciones logístico predictivas.

Esa amalgama junto a gotas de sudor, emanadas de las sienes del convicto, indicaban un momento estelar; era su último día. Al menos todo indicaba que así sería. Las palpitaciones le llegaban hasta las yemas de los dedos. El estómago relinchaba y le daba coces. Serenidad era un atuendo deshilachado en aquel momento.
Jugaban tres.
Uno era alto dignatario celestial, elevado espiritualmente; de estatura considerable, pelo blanquecino nieve, melenado y de faz hermosa.
El otro, representaba a la coalición de fuerzas tenebrosas del sindicato infernal; todo él era de color fuego mate. Parecía estar siempre con fiebre y su cuerpo era muy peludo y lleno de protuberancias a modo de cuernecitos. Destacaban unos penetrantes ojos y unas manos huesudas acabadas en largas uñas bañadas en sucia cochambre.
Estaban asentados en el planeta, sobre la bola esférica. Tan considerables eran sus tamaños, que constantemente bamboleaban a esta con el peso de sus masas.
Las interminables acciones indeterministas del convicto le procuraron una sentencia firme, que a última hora quedó un poco equilibrada. Mucho tiempo atrás se firmó la hora, el día, el mes y el año en el que se llevaría a cabo la finiquitación.
Mientras llegaba dicho momento, los tres se dedicaron a publicitar aquellos valores que presuntamente configuraban las cualidades más acentuadas de cada uno.
El más débil sin duda era el reo sentenciado. Claro que aniquilado este, los otros dejarían de tener algún sentido en el marco coyuntural de las galaxias y su creatividad dentro del condicionante de la relatividad general y su gemela asimétrica inversa, -quántica-, sumiéndose ambos en el olvido infinito.
Todo el episodio mundístico y sus connotaciones filosóficas estaban en juego.
El convicto miraba sus cartas atentamente; era una combinación diabólicamente buena. Intuía que saldría vencedor y eso suponía la abolición de la sentencia que pesaba sobre él, pero no se fiaba. Quizás se trataba de una estrategia orquestada por esos otros dos eminentes jugadores.
¿Habían decidido repartirse el pastel?.¿Cómo salir de dudas?
El tercer jugador, -el reo-, tenía una pequeña disposición a su favor: si prestaba mucha atención oiría los pensamientos de sus dos oponentes. Para ello debería dejar de oirse así mismo, de ese modo no entorpecería la llegada de tales efluvios magnéticos de consistencia informática. El mundo entero escucharía de rebote el tipo de jugada que iba a desarrollarse sobre el tapete verdeazulado y en consecuencia usar la anticipación que evitaría la derrota y consiguiente aplicación defenestrante.
Era vital que la sentencia no se llevase a efecto, pero ¿qué perdían aquellos representantes celestianoinfernal si no ganaban?
-Deja que saque el "as" despues de que nosotros demos la impresión de no llevar triunfo alguno-.
-Lo escuchó con toda nitidez; era asombroso.
La trama se manifestaba entrelazándose retorcidamente entre suposiciones y ambages temerarios con posibilidades conmutativas. ¿Debería seguirles el juego o escucharse nuevamente sin utilizar aquellos supuestos pensamientos a su favor?.
Disquisiciones, disquisiciones mentaloexistenciales que le reportaban más dudas.
Aquellas gotas sudorosas que resbalaban por sus sienes, se hacían eternas al son del ritmo taquicárdico que retumbaba dentro; como cañonazos a bocajarro.
-Sacaré el "as", mientras conservan los suyos para el final...
La partida continuó con un atuendo de recalcitrantes artimañas mentalísticas en su última mano. Bajo esa presión tan considerable y al borde de la derrota ineludible, el convicto se sumió inesperadamente en un manto acorchado de inenarrable relajación.
Lo inevitable comenzó a fluir, a modo de imágenes de todos los tiempos, por la mente del sentenciado. Aquello se semejaba a un compendio visionario antes del fin.
De pronto, casi en el justo instante en el que la guadaña de la receptiva justicia universal se disponía a ejecutar al tercer jugador, -aquel que no podía ganar bajo ningún concepto-, este, sintió una especie de "tironazo" que le arrancó practicamente de la piel, yendo a parar simultaneamente a las estructuras elementales del psiquismo de sus dos competidores.
Entonces se vió del mismo modo que estos lo veian a él: teniendo dos visiones completamente diferentes.
Aquí los anagramas dualistas de los patrones conscienciales remarcaron las contracturas del individualismo como algo inexistente, imaginario, pero contexturado a la propia autoexperiencia.
Los dos grandes jerarcas y desencadenantes de su ejecución, eran proyecciones que brotaban de los modelos que él mismo había creado desde su ambigua capacidad de autoreconocimiento. Y si lo ejecutaban, ellos se desvanecerían.
Se relegó nuevamente hacia su yo y regresó a ese instante ejecutor...La guadaña ya tocaba con su filo el punto crucial, cuando el reo, -el tercer jugador-, tuvo la certeza de que aquella partida de cartas nunca se inició. Estaba dentro de un anagrama en el que había imaginado un reto . Fué en ese instante que deseó dejar la lucha incesante, permanente, eterna, y ofrecerse como fruto único, sin contendientes ni adversarios, Solo sería "el jugador".
La guadaña entonces se detuvo, desapareció y nunca más regresó.
El planeta dejó de bambolearse y el peso de la masa espectral del primer y segundo jugador cesó.
Entonces un brillo majestuoso se expandió por todo el Universo desde aquel lejano planeta, que segundos antes estuvo al borde de la ejecución.

Comadrones y sepultureros del Más Allá

La habitación transgredia los conceptos más avanzados, rompiendo el estereotipo ocular de la percepción clásica. En el centro había un sillón paranoide con cables aquí y allá. Frente a este, otro sillón más alargado, sumiso, estéril, sin propósito; solo era un símil metalógico. Una luz indómita sin soportes ni fijación flotaba por el ambiente, en un alarde de palpitaciones de acción claroscura. Solo era luz maleable por sí misma, con inteligencia sin piés ni cabeza, autosuficiente, erudita y megalómana; porque ya contempló muchas transmutaciones hipersaltónicas.

Los cuerpos eran situados en el sillón paranoide, en medio de convulsas pinceladas espasmodéicas. Este tenía pelusa canosa de varios días, en una cara tránsfuga de ojos que evitaban mirar. Algo tenso, se aferraba con ambas manos a los firmes reposa-brazos.
Figuras altas y bajas se fundian a su alrededor entre uniformes vanguardistas con emblemas subatómicos en hombros y mangas; eran los sepultureros energético-conscienciales del más allá, a la espera de realizar un trasvase hacia un no-nacido.

Por un extrañamente indetectable sitio, surgió otro grupo idéntico que se acercó al sillón más alargado, dejando en él un cuerpo anómalo, futurista, extraido del perfeccionismo adénico humano. Era la estructura del psiquismo de un sumiso, estéril y sin propósito ser no-consciente.
La luz auto-suficiente comenzó una escalada reactiva de empujes transconsustancionales, variando levemente las palpitaciones de sus tonos. Los parámetros del trasvase estaban operando desde profundas etimologías cientifico-mentales, haciendo que los aceleradores de partículas inversas, nanoadaptados a las dimensiones de los derivantes fotónicos, dirigiesen todo el flujo existencial del nacido al no-nacido.

La habitación en un momento dado se llenó de una luminiscencia cegadora que duró unos instantes; era el momento esperado. Los sepultureros del más allá se retiraron con el cuerpo inerte, transfugado, sin pulso, -antiguo envase humano- desapareciendo por el espacio imperceptible de la sala.

Las otras figuras altas y bajas continuaban agolpadas alrededor del sillón "sin propósito".

Aquel ser pequeño y cabezón no-nacido abrió por fín unos enormes y negros ojos opacos. Su rápida y electrificante mirada radiografió en una fracción de segundo lo detectable e indetectable del entorno. Era muy energético, casi impaciente. Se le notaba sobreseguro y con ganas de tomar su primer bocado. Esto último sonó como una voz telepática o una orden urgente que fué complacida. Uno de los "comadrones del más allá" le proporcionó una pila cúbica radio-activa, de unos tres cms de lado. El no-nacido la tomó con su mano de seis dedos y se la acercó a la altura de la garganta. Una aureola intensa azul turquesa emanó de su cuerpo; era una transfiguración de enorme poder foto-voltáico. Fué entonces cuando sus grandes y negros ojos opacos comenzaron a brillar con una virulencia ultra-potente.

¿Que tal tu nueva mente Johnny?

Era la primera comunicación mentalista del grupo de comadrones con el nuevo no-nacido.

-Lo sé todo. Ahora lo comprendo absolutamente todo.
-Tranquilo Johnny, pronto comenzarás a desenvolverte en tu nuevo universo; un Universo superior.
-Sí, ya lo detecto...

La sala quedó vacía por un tiempo. Y de nuevo todo estaba preparado y listo para el siguiente "Salto"

El piojo selenita que miraba la Tierra

Aterciopelado como un visón reputado y deseado por los inquilinos del desesquinado esferismo planetario terrícola, se hallaba a la fresca lunera un simpático bichejo con ciertos tintes de intelectualidad lejana.
Sobre un leve escarpado cincelado por la vejez del paisaje, el piojo selenita frotaba sus dos alámbricas patas traseras, de las cuales surgía un melodioso sonido a semejanza de un Stradivarius falsificado. Aquellas notas -que le transportaban a un estado de profunda y tierna melancolía soñorística-, iban acompasadas con un vaivén de su cabecita, sobre la que dos redondos y saltones ojos a medio abrir, expresaban el sentimiento tierno y delicado de sus continuas meditaciones.

Todas las claras noches de Tierra llena eran acompasadas por la diminuta figura y su alargada sombra que casi parecía rodear la superficial curvatura del satélite, proyectándose interminable desde sus dos antenitas hasta la zona de la cara oculta. Algunos puntitos de luces tenues, más abajo, se dejaban captar en aquel estratégico observatorio; surgiendo de los caseros hogares monticulianos unos agujeritos ventanados hechos con la fina arenisca de miles de transeúntes galácticos, que a toda velocidad impactaban como tuneladoras cósmicas.

El piojo, que se llamaba “Louis” soñaba con poder visitar algún día el magnífico y lejano lugar lleno de multicolores adornos lumínicos. Siempre se preguntaba cómo serían los piojos de aquel esférico cuerpo y si estarían dotados de inteligencia al igual que él. ¿Vivirán en paz? ¿vendrian algún día a conocerles?. Pero sus estrafalarios y buenos pensamientos siempre se cruzaban con el mismo inconveniente: tendrían que dar un salto demasiado grande para dicho evento. Él mismo lo intentó en varias ocasiones y a lo más que llegó fue a alcanzar una altura de insignificante interés. Desmoralizado por ello, se sumía en profundas y melancólicas meditaciones que deseaba transmitir vía mentalista a aquellos otros supuestos piojos terrícolas, sin recibir una respuesta que le animase a tener la mínima esperanza.

Hasta que en una de aquellas noches estrelladas, “Louis” ve cómo una refulgente luz procedente del espacio desciende cerca de su lugar predilecto. Asombrado y con los ojos más grandes y abiertos que nunca, asiste al espectacular acontecimiento. Junto a su incrédula mirada y un temblequero estremecimiento, que le obliga a aferrarse con todas sus patas a un minúsculo granito de arena, un profundo sentimiento de felicidad le embargaba emocionálmente.

¿Serían piojos terrícolas que han podido saltar hasta aquí?. Pero enseguida cayó en la cuenta que lo que se había posado sobre la superficie de su querida Luna era de unas dimensiones colosales en proporción a su propio tamaño. ¿Serían los piojos terrícolas enormemente grandes? ¿y si no eran piojos como él?.

“Louis” estaba ahora algo menos entusiasmado con la idea que tanto ansiaba. Retrocedió instintivamente y quedó agazapado detrás de una micro-piedrecilla porosa, sobre las que aposentó sus dos apagadas bolitas oculares que instantes antes habían sido dos platos enormes que miraban sorprendidos. Desde allí vió cómo unos extraños y descomunales seres asomaban por la compuerta del artilugio que permanecía estático como un pino. Por una escalinata desplegada fueron bajando, uno tras otro, tres seres que comenzaron a dar saltos como locos. Eran auténticos gigantes; enormes en comparación al tamaño de "Louis". Iban cubiertos por un camuflaje plateado y de muchos tubos que entraban y salían de sus cuerpos.
Pensó entonces en comunicarse con ellos pero enseguida comprendió que aunque gritase con todas sus fuerzas, no le oirían. Además, el riesgo de ser aplastado cabía dentro de lo posible. No, definitivamente aquel encuentro no parecía ser el más adecuado para un contacto entre dos mundos.

“Louis” comenzó a sentirse nuevamente melancólico por tal motivo. Hasta que al cabo de un tiempo que pudieron ser minutos u horas, según lo relativo del tiempo, sucedió lo inesperado. Cientos de piojos, tal vez miles, habían descendido también de aquel artefacto extralunático. Todos llevaban mochilas, bolsitas con enseres personales y un montón de piojitos adolescentes y muchos ya mayorcetes. El resto parecian ser el grueso de fornidos organizadores del colectivo de piojos expedicionarios.

“Louis” salió de su estupor y sin pensarlo dos veces saltó y saltó como nunca lo había hecho hasta entonces. Llegó hasta ellos en menos que canta un selegallito y se presentó como un anfitrión sumamente expeditivo y atento. El grupo de piojos terrícolas le comenzó a contar -tras el saludo de bienvenida- una historia muy dramática: estaban siendo exterminados sin piedad por los sistemas antiparasitarios que portaban todos los animales domésticos,y esto no les permitia vivir con una leve esperanza de supervivencia.
Cuando se enteraron de que los homínidos inteligentes preparaban una expedición al satélite, se creó una comisión piojística mundial para seleccionar a una colonia lo suficientemente amplia que pudiera establecerse allá arriba en busca de una nueva Tierra que les diera la oportunidad de sobrevivir.

Le dieron todos los detalles acerca de cómo idearon con sus propias frecuencias mentales un recipiente hermético en el que se acomodarían los elegidos y de cómo quedaron anclados a la parte externa de la nave; entre las juntas y los ensambles más flexibles del fuselaje.
El viaje entrañó sus riesgos pero el resultado era el que en ese momento estaba a la vista. “Louis” utilizó los sensores transmisores de las antenitas para enviar un mensaje de solidaridad a sus congéneres y estos acudieron de inmediato en ayuda de los recien llegados. Todos ellos fueron, en principio, ubicados en hogares selenitas y tanto líderes, como artesanos y versados intelectos piojísticos, comenzaron de inmediato a confeccionar un plan de ampliación y adaptación social para los hermanos del espacio.
Mientras tanto, los homínidos inteligentes que se encontraban realizando trabajos de localización de vida extraterrestre sobre el lugar, enfrascados en sus indumentarias espaciales, enviaban una interminable cantidad de imágenes del inóspito y desierto paraje a los expertos de la N.A.T.A ( national aliens tecnics airspace ). Una vez concluida la misión, recogieron el carísimo material de investigación y emprendieron el regreso a casa sin la más mínima evidencia de vida inteligente.

“Louis”, que era muy listo, ya nunca más estuvo melancólico y se dedicó durante el resto de sus días a escuchar historias y escribir sobre aquel mundo tan despiojado, con la certeza de que algún día podrían construir un sofisticado sistema que les permitiera visitar ese lejano lugar y otros muchos.
La única diferencia que existía fisiológicamente entre unos y otros es que unos eran redonditos y claros y los otros alargados y oscuritos. En el resto de características, como si hubieran sido clonados; aunque ya comenzaban a surgir piojitos mezcla de ambos grupos. “Louis” era alargado...

La nave

La nave-quantum se manifestó sobre las cabezas del grupo de nómadas. Los camellos se volvieron incontrolables, muchos se dieron a la estampida y algunos jinetes cayeron sobre la ardiente arena del desierto. Aquello era semejante a un sol muy resplandeciente que hacía movimientos parecidos a los de una mosca.

Llegó incluso a ponerse a un palmo del suelo, tras lo cual salió disparado hacia el cielo como una bala. Ahora solo se veia un puntito plateado y brillante allá arriba. Pero en el lugar sobre el que casi se posó, quedó una masa mórbida oscura. Varios nómadas se acercaron a aquello y se lo quedaron mirando. Y sin saber cómo, todos soltaron una carcajada interminable que les hizo caer y revolcarse en la duna con las manos agarrándose sus panzas......Aquella cosa voladora había hecho "caquita".

Un viejo quantum fuera del tiempo

En una ocasión un brujo me retó a demostrar quién era más poderoso de los dos, si yo, un demonio muy experimentado o él, un brujo ya en decadencia. Burlonamente consentí y le pregunté en qué iba a consistir dicha prueba. Él se dedicó por unos instantes a meditar y tras ello, con una ligerísima sonrisa en sus labios me propuso lo siguiente: Si como sabes, los humanos son tan débiles, te propongo que tu dejes de hacer el trabajo fácil e intentes tentar a tres personas para que hagan el bien. Yo estaré a tu lado y mi trabajo consistirá en lo que habitualmente haces tú, es decir, tentarlos para que hagan el mal.

Dudé, porque ya conozco bien a los hombres, pero creí que mi fuerza de convicción podría valer igualmente para convencer a quien fuera menester. Y también mi soberbia me pudo más. Así que le dije que adelante. Elegimos uno cada uno y el tercero lo hicimos de mutuo acuerdo.

Yo elegí a una madre ejemplar, viuda, muy trabajadora y con cinco hijos pequeños. El brujo eligió a un tipo asesino que disfrutaba con cada crimen que cometía y para el tercero decidimos pillar a un científico que se estrujaba los sesos por encontrar la clave de un problema, que le daría muchos honores en caso de resolverlo.

La cuestión es que el brujo me embaucó de tal modo en dicha labor que acabé esforzándome al máximo para ganarle la partida. Por supuesto que la prueba en los tres casos la gané y aquellas personas no solo rechazaron las tentaciones que les mostraba el brujo sino que además las volví mejores. Orgulloso me puse delante de él y así se lo hice saber, dando por terminado el reto y convencido de haberle ganado. Pero el viejo brujo muy contento me miró a los ojos y me hizo una aclaración: demonio, tú has ganado el reto pero yo he podido contigo haciendo que tu alma por un tiempo fuese lo que de habitual soy yo. En cambio yo he realizado muy mal tu papel, porque no me has podido cambiar ni por un instante.

Sí, ese brujo decadente...pudo con la inclinación de mi alma y ahora soy su más humilde servidor....

El navío del tiempo

Por casualidad un bergantín fue transportado en el tiempo hacia una base de navíos de guerra de esta época. Allí se encontraban destructores, fragatas lanza misiles, portaviones y submarinos de propulsión atómica y con misiles de cabeza nuclear. El capitán del bergantín discutía largo y tendido con su segundo acerca de aquellos navíos....-que si los remos tendrían que ser enormes, que si las velas tenían que estar escondidas, que si los cañones...que si la madera de construcción era extrañísima-....El capitán del bergantín fue invitado a uno de estos navíos por otro capitán de uno de dichos buques y muy amablemente se le fue respondiendo a todas sus preguntas. El problema estaba en que dichas preguntas solo hacían referencia al viento, las estrellas, el mar, las velas, los alimentos, los cañones y el valor de los marinos.....Poco más.

Cuando el capitán regresó de nuevo al bergantín, su segundo le preguntó sobre lo que había visto y hablado....-vá, muchas cosas inservibles, más marinos, más grande, algo más resistente, y tal vez más rápidos....y solo he podido comprobar que están construidos de hierro, es lo que me ha llamado especialmente la atención-.

Tras esto, el bergantín fue de nuevo transportado a su época y el capitán tan solo aseguraba ante otros capitanes, que fueron llevados por el viento a un lugar en el que había barcos muy grandes a los que no se les distinguían velas, ni remos y que estaban hechos de hierro. Los otros capitanes se preguntaban si estaba en sus cabales...¿cómo un barco iba a navegar sin velas ni remos y hecho de hierro?....Decididamente se había vuelto loco él y cuantos le habían acompañado en dicha travesía.

Aquellos capitanes eran hombres muy fiables y llenos de cordura. Sí, ya lo creo…

Las margaritas

Al fin alzó sus escurridizas pestañas cargadas con polvorilla betunera y fijó escuetamente algo del magnetismo cristalino que desprendía su mirada sobre la cumbre encumbrada en pinceladas de rasgos heroinos. Aquella capitana de formas estereotípicas desde que finalizó el avance evolutivo por falta de fantasías domésticas, se aferraba al deseo de los otros para obtener la fuerza suficiente que le hiciese llegar hasta el molde de la especie; oculto bajo milenios de desesperanza y un sinfín de promesas incumplidas.

Llevaba tanto tiempo intentando tal proeza, que a duras penas conseguía recordar el porqué de la acción que llevaba a cabo. Sus brazos ya no sentían dolor, sus dedos casi no existían; tan apegados al desfiladero puntiagudo, que eran como cristales rotos. Se mordía los labios incapaz de gesticular cualquier otro gesto que le produjese un cambio facial, ninguno. Era un pegamentoso mohín grotescoque le impedía desprender sonidos claramente inteligibles, pero que nada tenía que ver con su desproporcionada lucidez "intélillen".

–Cahdamba, aüüm siddggo eemm dla cummbrrëdd. Ezztto zze prhoodomgaa múddchhöö, morirhedd cozhmo umna heddöidna y decodddada pod dha hizztöddia pod ziemmpredd-.

Mientras subía y subía por la empinada y majestuosa pared, coronada en lo alto por una blonda y circular nube de tono algodonero, -que el destino le proporcionó para que pudiese desplegar el sentido de su vida, su meta más entrañable-, un cosquillero terremoto sacudió la base de tanto esfuerzo y al igual que la gravilla se desprendía y caía hacia abajo, -hacia la horizontalidad absoluta-, su cuerpo y con él todo su yó, se desplomó aleteando sin consecuencias elevadizas, hasta lo más bajo que se puede caer.

–Adiöözzz,edzzpeddo –decía mientras caía- quedz med decüeeddem adzquéyoz quedz nduncam züdpieddon dez mïdz. –Y se estampó contra su propio molde que siempre la estuvo esperando.

De aquella gesta surgió un lustroso abono de carbono que aportó sustentación a un extraordinario manto de “margaritas” que jamás supieron de pasadas hazañas.

El Círculo Mágico...

Cuentan los últimos supervivientes de una civilización antiquísima, tanto como la luz, que unos sabios, -más de 10.000-, procedentes de todas las naciones que componían la red social del planeta, se conjuntaron en torno a un círculo mágico de 27 kms de longitud, dentro del cual se propusieron invocar el nombre de Dios para que hiciese acto de presencia; reduciendo tal manifestación a su mínima expresión que llamaron “partícula”,augurando después de esto tanto poder y sabiduría como la del mismo creador del Universo.
Estos sabios ciertamente no creían en un todopoderoso que infundiera a sus criaturas y trillonadas de estrellas movimientos dictaminados por él mismo, sino que pensaban que el puro azar tenía todo el peso de esa magnificencia.
Entonces hubo gran revuelo por parte de otros sabios que advirtieron a sus colegas del tremendo peligro que suponía llevar a cabo tan Alta Magia, ya que se rumoreaba que dicho conocimiento podía desintegrarlo todo. Pero como siempre, hicieron caso omiso a tales advertencias y tras varias invocaciones fallidas, finalmente consiguieron su propósito, aunque sin llegar a saber exactamente de lo que se trataba.
Un día, del centro del círculo mágico brotó una espesa niebla grisácea que fue expandiéndose lentamente por todo los confines del mundo, pues los sabios se vieron impotentes para contener tan desorbitada emanación que parecía no tener fin.
Fluyó y fluyó durante tres días lo que pensaban era la esencia de “la partícula divina” transformándose rápidamente como en un vapor brumoso que contenía el conocimiento absoluto. Los que inhalaron aquella consustanciación no pudieron soportarlo y enloquecieron con sus mentes sobrecargadas de tanto saber, a través del cual se iban creyendo Dios. Pero un poco antes de esto alcanzaron la privilegiada desdicha de visionar las consecuencias postreras que se conformaron con su atrevimiento.
Solo aquellos que supieron ver el verdadero rostro de la esencia divina llegaron a sobrevivir. Estos fueron un 10% de la población mundial,
los cuales siempre supieron que la auténtica "partícula divina" era el mismísimo Planeta Aire-Tierra-Agua (A.T.A).

El niño plumilla

Hojas de caduca existencia, adormecidas sobre la virutilla arenosa que se amontonaba en el duro sendero de los caminantes, al resoplido del torbellino ascendente que se producía al galope del chaval, que se movía virulento y saltón, se arremolinaban en piruetas de aceleradas espirales que tras varios e impetuosos movimientos acababan nuevamente por posarse, entre saltitos, sobre la linde de aquella hilera de árboles semidesnudos.


Aquel flacucho chaval corría que se las pelaba. Con los brazos remangados hasta los codos, con una blusilla desabotonada que le bailoteaba como un peregrino al final de su etapa , aspeándolos en un zig-zag mecánico que le impulsaba al compás de sus dos potentes remos que batía a la velocidad de una batidora casera; hacía que apenas se le distinguiesen las piernuchas por lo vertiginoso que rotaban. Y no era para menos, ya que un pincel o plumilla que le surgía de su columna vertebral, como la cola de una lagartija, iba trazando nerviosamente un entramado de signos y letras, a primera vista irreconocibles en el duro sedimento por el que galopaba.- Si te pillo te sacudiré, si te pillo te atizaré, si te alcanzo te acordarás de mí.- Eso iba escribiendo aquella cartilaginosa plumilla sin descanso desde que el pobre chaval nació. Pero yo me pregunto de qué modo pudo darse cuenta el estrafalario mocoso de lo que el rabo escribiente iba escribiendo a sus espaldas.


 

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